Historia

Parece una solución sin problemas, se adhiere un cilindro de material plástico en la córnea para obtener una adhesión que impida que el liquido ocular se escape y pueda provocarse atrofia ocular o que gérmenes penetren desde el exterior provocando la destrucción ocular por infección grave.

Este ha sido el problema que en los últimos sesenta años de estudio en todo el mundo se ha tratado de resolver, pero la solución definitiva es italiana.

El cilindro transparente de acrílico no puede ser suturado, pegado o vitalizado en modo duradero por el tejido ocular, ni directamente ni por otro tejido de soporte. Fue probado el cartilago, el tejido ungueal, el hueso mismo, pero todos sufrieron reabsorción y después de un tiempo más o menos breve, el cilindro acrílico fue expulsado.

Se pensó en utilizar un material de soporte no viviente (aloplástico), aprovechando la perfecta tolerancia del organismo humano y del hueso mismo por varias substancias, los metales nobles, el perspex, el teflón, el dacron fueron usados en varias formas según diversos autores. Así nacieron las queratoprotesis de Cardona, de Choyce, de Krasnow, de Pintucci.

Por mucho todas estas queratoprotesis no son endoprotesis, en donde las protesis esta sepultada enteramente en el tejido de manera definitiva, como las protesis femorales o las valvulas cardíacas, son estas mesoprotesis en donde parte del tejido esta sepultado en el tejido ocular, con el cual no existe una adhesion real y en parte esta libre al ambiente externo. Esto sugiere que ocurrirán todos los inconvenientes de las mesoprotesis: fistulización, infección, expulsión.

No se había pensado que existe en el organismo humano un tejido duro y durarero, el diente, al cual siempre el dentista había soldado oro, plata, plomo, material acrílico y varias resinas.

El ingenio exepcional del gran maestro Prof. Strampelli intuyó por primera vez que el diente podía ser soldado tambien al cilindro transparente y que el diente sobrevive y puede adherirse perfectamente al tejido ocular. Eso si, no debiendo ser extraído como en la práctica odontológica, dado que necesariamente debe ser escindido con una porción del hueso circundante, permaneciendo entonces unido a través del ligamento alveolo dentario.